La tienda estaba escondida en una calle estrecha donde casi ningún turista entraba. Montse llegó buscando un abrigo barato y acabó perdiendo el tiempo entre chaquetas de cuero,vestidos antiguos y montones de ropa con olor a polvo y perfume viejo. Encontró unos pantalones al fondo del local, eran exactamente de su talla,vaqueros oscuros con una pequeña rotura junto al bolsillo derecho. Al probárselos sintió una incomodidad extraña,como si ya los hubiera usado antes. Metió la mano en el bolsillo izquierdo y notóo un papel doblado. Pensó que sería un ticket antiguo o algo por el estilo, peró al abrirlo reconoció su letra inmediatamente :”Si encuentras esto, no vuelvas a casa todavía". Debajo había una fecha escrita: la del díia siguiente. Montse revisó ambas caras del papel buscando una explicación. No había nada más, intentó convencerse de que era solo una coincidencia absurda. Sin embargo, al levantar la vista hacia el espejo del probador, vio algo que no estaba un segundo antes....
Caminar por el paseo marítimo de Barcelona es como salir completamente de la ciudad, con cada paso que hago siento un suelo blando y caluroso, y un olor a mar que me irrita pero a la vez me tranquiliza porque me hace saber que no estoy en la Barcelona que conozco. Veo a gente por todas partes: turistas con cámaras colgando del cuello, ciclistas que pasan a toda velocidad y corredores que avanzan concentrados, siguiendo la línea interminable del paseo. Algunos caminan descalzos, y menos mal que no puedo oler sus pies de lejos, porque muy buen aspecto no tienen. Otros caminan con los zapatos en la mano con la arena aún pegada entre los dedos,otros se sientan en bancas mirando hacia al mar fijamente como si hubiera algo más allá del horizonte. El aire está lleno de sonidos: risas, conversaciones en distintos idiomas, las cuales intento entender, el timbre de las bicicletas pidiendo paso. El humo de los chiringuitos desprende un olor a pescado muy bueno pero que al final te dej...